CALEFACCIÓN DE LEÑA Y PELLET

Hace unos años se perseguia la sostenibilidad con el ahorro energético; hoy el control del termostato persigue el puro y duro ahorro. Hasta hace no mucho, pocos nos deteniamos a examinar la factura de la luz; hoy muchos la miramos con lupa y cada vez más quienes tienen que pedir ‘auxilio’ para poder pagarla. Es la llamada «pobreza energética» que afecta cada vez a más ciudadanos.

Así la llaman instituciones, organismos diversos y las organizaciones no gubernamentales (ongs): «pobreza energética». Pero las consecuencias directas para el usuario entienden más de la práctica que de términos lingüísticos: se controla el consumo energético y también el de la calefacción por mucho que las temperaturas sean frías, ahora llamamos “confort” a estar a 15º,16º en lugar de los 20º de hace unos años.

Ha vuelto de nuevo  la llamada ‘calefacción de los pobres’: la humilde estufa de butano denostada no hace tanto y ahora requerida de nuevo, debido a su bajo precio aunque tiene los días contados puesto que se prevé que suba hasta un 50% en subidas bimestrales, hasta situarse a 25€ la botella. Solo nos queda volver  los ojos a otras calefacciones alternativas más económicas; como las estufas de leña y de pellet que aunque inicialmente supongan un desembolso, su amortización es muy rápida puesto que los ahorros pueden ser de más del 50% sin pasar frio. Euskadi es una tierra con matería prima, muchos de nosostros tenemos pinares por los que no nos pagan nada o casi nada y si no tenemos se puede comprar a un precio muy económico y sin embargo tenemos calefacciones de propano o gas-oil que nos hacen un verdadero agujero en el bolsillo.

Este tipo de estufas se pueden conectar a los radiadores existente, al suelo radiante e incluso a un sistema de placas solares y tener calefacción en toda la casa como si tuviésemos gasoil o gas, pero por muy poco dinero.